Sobre Mónica. Insisto en ello porque no es nada difícil encontrar un heroico valor en muchos periodistas, sobre todo jóvenes. Y también muchas víctimas entre sus filas. Mónica, además de que ha contado con la suerte de que volaran la casa de enfrente y no aquella en donde se encontraba, lo que tiene, sobre todo, es una profesionalidad y una experiencia que le hacen actuar inteligentemente. Su compañero Javier Espinosa también es así, él también cruzó a Siria, pero no llegó a Homs. Él ha estado, y eso le honra, cuidando de sus hijos mientras ella trabajaba para informarnos desde la ciudad sitiada.