¡Me voy el 1 de octubre y regreso el 31! Si todo va bien y las hadas se muestran propicias! Mi yo viajero ha despertado del letargo estival y ya tengo el cerebro entreverado con imágenes cairotas y reencuentros que anticipo. Voy a recorrer, cámara en ristre, todos los lugares que necesito para la nueva novela. Y sobre todo me apetece, un año después, ver los cambios. Y fumar shishas. Ahhhhh…..