Era un buen país hasta que lo invadieron los rusos y los estadounidenses alimentaron y engordaron a la guerrilla contraria al comunismo: si los talibanes crecieron fue gracias a ambsos dos. Antes era un país al que se podía viajar, con líneas aéreas, escaparates en la capital y hoteles. No era el paraíso, pero podía haber progresado, si no lo hubieran descuartizado entre todos.