Dickens: 200 años

7 02 2012

Charles Dickens

“Era el mejor de los tiempos y el peor; la edad de la sabiduría y de la tontería; la época de la fe y la época de la incredulidad; la estación de la Luz y la de las Tinieblas: era la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación: todo se nos ofrecía como nuestro y no teníamos absolutamente nada; íbamos todos derechos al Cielo, todos nos precipitábamos en el infierno. En una palabra, a tal punto era una época parecida a la actual que algunas de sus autoridades más vocingleras insistían en que, para bien o para mal, se la tratara sólo en grado superlativo” (Charles Dickens, Historia de dos ciudades, Alianza Editorial, traducción Salustiano Masó Simón).

Daos cuenta de que, en nuestra época, tenemos que esforzarnos para crear la esperanza y que sólo unos pocos creen hallarse en el Cielo.


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5 respuestas a “Dickens: 200 años”

7 02 2012
María Luisa (10:40:27) :

Me doy cuenta de que he leído poco a Dickens. Como con quince o dieciséis años algo leí… pero no recuerdo qué. Ayer recordaba las historias terribles de Oliver Twist y, también, de La pequeña Dorritt y pensé que Dickens era un autor para leer en estos tiempos oscuros.

Puesto que la esperanza no es más que una Palmira gorda, decía Cortázar en Rayuela, habrá que inventarse el optimismo.

7 02 2012
Carmen O (10:44:02) :

Que grande es Dickens!
Ah, y miedo me dan los que creen hallarse o mejor dicho “creen merecerse estar en el Cielo”.

7 02 2012
María Luisa (11:15:27) :

Aunque parezca de mediados del siglo XX, o de antes incluso, esto acaba de pasar.

7 02 2012
Krust (15:03:02) :

¿Qué son 200 años para una persona que alcanzó la Inmortalidad? Pues no son nada, yo ya no estaré aquí pero estoy seguro de que pasarán 300 años más y los herederos de la especie humana celebrarán el 500 Aniversario del nacimiento de Dickens, por aquello de que conviene no olvidar de donde venimos y sobre todo de las cosas que hemos hecho bien en grado superlativo…

7 02 2012
Fernando (19:55:40) :

Gracias María Luisa. Del todo increible, tanto como las absurdos pretextos del parlamento británico. Y mucho me temo que lo mismo nos pasará a los homosexuales españoles dentro de poco,¿o éramos peras y manzanas?…pues peras y manzanas de segunda.