Esta mañana creí que debería ya ir a por la muerte dulce. Estaba ausente, aletargado, inapetente.

Luego decidí darle alimentos prohibidos: queso pestilente, gambas. Ha mejorado un poco. Cuando el buen veterinario ha venido a visitarlos, el tío le ha ladrado con ímpetu. Cuando le ha metido la inyección de buscapina, casi le muerde.

Ahora está de paseo con Neus. Se ha ido moviendo la cola y lanzando ladridos de fanfarrón.

No sé cuánto durará, pero aquí estamos. Malgrado tutto.

Besos a todo el mundo besable.