suele decirse, aludiendo a los desenfrenos a que ciudadanos hipócritas se entregan en la llamada capital del vicio. Pero hay más: las condiciones laborales. Y eso, en Eurovegas, no se quedaría allí -ni la gente de Alcorcón o donde sea lo merece-, sino que contaminaría lo que queda de nuestro sistema. Lo explica muy bien Vicenç Navarro en www.publico.es