María Fernanda Gañán de Nadal-Rodó: in memoriam

12 01 2012

Toni Ulled, su nieto y actual director de "Fotogramas", me facilita esta foto de un estreno de cine. Mientras Antonio Nadal-Rodó habla con la actriz Margarita Andrey, María Fernanda se muestra en toda su belleza y carácter, a la izquierda, y pensando en sus cosas

Ayer, a los 92 años, murió la madre de Elisenda Nadal, mi jefa y amiga en Fotogramas, y la mujer que me dijo: “Escribe como hablas”, inapreciable consejo que he tratado de seguir. Pero su madre, María Fernanda Gañán, fue jefa mía antes -y en seguida, simultáneamente-, a la cabeza de Garbo, la revista femenina que había fundado con su marido, Antonio Nadal-Rodó, fundador y director a su vez de Fotogramas, en donde Elisenda ejercía de directora ejecutiva.

María Fernanda fue lo que los ingleses calificarían como “a remarkable woman” (una mujer notable), y, posiblemente, también “a redoutable woman” (una mujer temible, imponente), hija de una tierra y de una época que la convirtieron en una gran luchadora en el gremio editorial de la pos guerra. Nacida en Jerez de los Caballeros, Extremadura -como los conquistadores- se vino a Catalunya, se casó con Nadal-Rodó, y dirigió Garbo con un pulso envidiable. La Escarlata O’Hara de Pedralbes, la llamaba yo. Cuando se celebraban, en su casa -única, diseñada por un discípulo de Mies van der Rohe-, las fiestas de entrega de los premios cinematográficos llamados entonces Placas San Juan Bosco (predecesores de los Premios Fotogramas), lo primero que yo veía al entrar, hipnotizada, aparte de a los anfitriones, era un precioso retrato al óleo en el que aparecía ella luciendo, creo, un modelo de Balenciaga -o de Pedro Rodríguez: en todo caso, un grande-, hermosa y determinada como siempre fue. Pues ayer mismo, con la familia -numerosísima: tenía bisnietos hasta de 15 años-, en el tanatorio de Sant Gervasi, aparecía en su último lecho como una mujer fuerte y dueña del espacio a su alrededor.

Siempre fue así con María Fernanda, y su muerte, no siendo yo pariente suya, sin embargo me ha sacudido. Sin ella -y sin luchar contra ella, en muchas ocasiones- yo tampoco sería la mujer que soy. Era endemoniadamente seductora; por lo tanto, puedo afirmar sin dudarlo que la quería tanto como necesitaba a veces huir de ella. La recuerdo llegar a la redacción conduciendo un coche deportivo, mandar mucho, trabajar lo suyo, no perder ni ripio ni onda, carecer de tiquismiquismos, de ranciedades o de hipocresías típicas de la burguesía de entonces y de las mujeres de su clase social. María Fernanda no se escandalizaba por las moderneces -aunque la moderna de verdad era Elisenda, su hija, que en Fotogramas lo demostraba: eran los 60, demonios-, y llevaba una revista que, dedicada a la mujer, no era solamente un nido de chismes y reportajes sobre los famosos de entonces, aunque eso no le faltaba. Pero tenía espacio literario -publicaban cuentos Ana María Matute, Carmen Kurtz, Concha Alós y otras escritoras-, crítica literaria también, un serial detectivesco y una sección de moda con lo que entonces llamábamos “figurines”, o sea, dibujos, de primera calidad. Era una revista entrañable de la que muchos de mi generación se acuerdan: desapareció cuando el hígado se comió al corazón. Y os he de decir una cosa: el primer reportaje que María Fernanda me encargó, por mediación de su hija -que maquetaba Garbo, además de Fotogramas: Eli siempre fue una adelantada en eso que ahora llaman diseño gráfico, ese primer reportaje, digo, fue sobre la diferencia de salarios entre mujeres y hombres en España. En 1966. Ahí queda eso.

Además, Garbo patrocinaba el prestigioso premio de Novela Corta Café Gijón, que se entregaba anualmente en dicho café legendario, y cuyo jurado presidía Fernando Fernán-Gómez.

Para mí, durante los años en que trabajé bajo su reinado -de emperatriz familiar del papel podríamos calificarla: y su imperio no era de este mundo chabacano de ahora-, los dos momentos mágicos anuales para una pardilla que aún no había visto mundo, es decir, yo, eran, por este orden, la entrega de las Placas San Juan Bosco, con aquel bien de Dios de artistas y gente del cine reunidos en una fiesta que no tenía parangón por lo rumbosa y, también, por lo exquisitamente doméstica y barcelonesa; y nuestro viaje a Madrid con motivo de la reunión del jurado y la decisión del premio Café Gijón. En este último caso nos instalábamos en el hotel Sanvy, en la Castellana, y yo hacía la crónica e iba arriba y abajo con ella y con su marido, y un hito de cada viaje era llevarme -“portarem a la nena, que li agrada molt”- a comer a un restaurante thailandés.

Con las Placas San Juan Bosco y ya muy integrada en aquel gran Fotogramas de finales de los 60 y principios de los 70, viví noches maravillosas, compartidas con los amigos y con mi novio de antes y familia elegida de ahora, el Quim Llenas. Recuerdo una noche en que íbamos todas las chicas de negro y con el mismo corte de pelo, y que rodeábamos a la casi debutante y premiada Marisa Paredes, que poco después vivió un idilio con nuestro redactor de lujo, Enric Vila-Matas,  un jovencillo monísimo y soñador. Aunque la reina de la fiesta era Elisenda Nadal -que creo que por entonces ya tonteaba con su futuro marido, Jesús Ulled-, sus padres eran como los Windsor, poniendo su palacete a disposición del Cine. Ah, aquella noche en que Jean-Louis Trinignant, con una copa en la mano, me pidió paso con un “Pardon” sumamente atractivo. No es alto, pensé, qué bien: con lo que a mí me gustan los hombres bajitos (aunque nunca he conseguido enamorarme de ninguno). Eran noches del blanco algodón de la pantalla iluminando todos los rostros del cine español que os podáis imaginar -el clásico y el nuevo-, y no pocos del cine extranjero, que ya empezaban a dejarse caer por estas tierras nuestras. Se comía y se bebía mucho, porque la generosiad de los anfitriones era total, y la noche se alargaba hasta fundirse con la magia del amanecer, que era el de nuestra juventud, aunque entonces no lo sabíamos.

Ayer, con la familia -era viuda desde 1982, Antonio murió de forma fulminante de un ataque al corazón-, con sus seis hijos -Eli, Oriol, Fernanda, Mariano, Xavier y Georgina- y numerosos nietos e hijos de nietos, en aquel último territorio, pensé que era todo un lujo poder enterrar a María Fernanda Gañán de Nadal-Rodó después de haber vivido una larga existencia, durante la cual y hasta el final hizo lo que le dio la gana. Por cierto que Xavier y Georgina, los menores, que de críos pillaron alguna fiesta San Juan Bosco, y la veían, como en las pelis, desde lo alto de las escaleras, me contaron que en una de las ocasiones estaba Marisol, y que subió a saludarlos.

Brindo por María Fernanda, que si nos espera en el cielo -y por muchos años- seguro que ya habrá descubierto que una vez, en Nueva York, a donde me había invitado como señorita de compañía, cuando la dejé sola durante una hora en una tienda y regresé a recogerla, no fue porque me hubiera perdido, sino porque necesitaba ir a mi aire durante un rato. Sorry, Milady. No volverá a pasar.


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17 respuestas a “María Fernanda Gañán de Nadal-Rodó: in memoriam”

12 01 2012
María Luisa (12:56:48) :

Yo recuerdo Garbo; la veía por casa de pequeña y la miraba y, también, leía.

Gracias por la historia prolija de detalles y que nos devuelve una atmósfera de otra época; me gustó lo de la foto y te he buscado vestida de negro y rodeando con tus compañeras peinadas igual que tú a Marisa Paredes, premiada en 1969.

He encontrado esto:

http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1969/02/01/pagina-34/33574979/pdf.html

http://www.fotogramas.es/Media/Imagenes/Fotogramas-de-Plata-2008/59-anos-de-historia/(offset)/5

http://www.fotogramas.es/Media/Imagenes/Fotogramas-de-Plata-2008/59-anos-de-historia/(offset)/7

Premio a Woody Allen en 1973 http://www.fotogramas.es/Media/Imagenes/Fotogramas-de-Plata-2008/59-anos-de-historia/(offset)/11

También esto
http://www.todocoleccion.net/nuevo-fotogramas-n-1060-1969~susannah-york~sidney-poitier~raquel-welch~los-mustang~marisa-paredes~x26342164


María Fernanda vivió una buena vida (hizo lo que quiso y parece que le salió muy bien). Yo también brindo por ella.

12 01 2012
Tomas Benavides (13:28:48) :

Me ha dado mucha tristeza esta noticia. Hasta el final sin parar…. eso es vida!! Un saludo a su familia.

12 01 2012
Carmen O (14:08:51) :

Me ha encantado!!!

12 01 2012
María Luisa (14:13:54) :

Parece que el enlace de la foto que has subido no esté bien, Maruja

12 01 2012
Txomin Goitibera (15:20:44) :

Recuerdo “Garbo” así como en una nebulosa pero, ahora viendo y teniendo en cuenta la época en la que se publicó, era todo un revistón. Ya quisieran muchas de las de ahora.

http://cotilleandomisresvistas.blogspot.com/2011/08/revista-garbo-n-1251.html

12 01 2012
Dina (15:34:00) :

Qué bonito, Maruja! Lo cuentas tan bien (tan sentido) que, sin conocerla, me parece que la conocía. Imagino el impacto de una mujer semejante en tu vida laboral y personal, la alegría de tenerla cerca, la necesidad de alejarte de ella. Has tenido suerte de coincidir con ella!

12 01 2012
Javier Astasio (15:53:54) :

Se nota que la admirabas y, si tú la admirabas, no cabe duda de que era admirable.

12 01 2012
Krust (16:17:29) :

Estupendo y sentido obituario, Maruja. Seguro que a la señora le ha gustado mucho allá donde lo haya leído. Desde la distancia del lector anónimo nos has hecho cercana su presencia, señal que merecía la pena el sincero homenaje dedicado.
Un abrazo a todos sus familiares y seres queridos, y por supuesto a tí.

RIP.-

12 01 2012
SERGI SANDÚA (16:23:54) :

Qué bonito texto-homenaje… Envidio la longevidad de tu amiga y sin duda vivió en mayúsculas por lo que he leído. Te acompaño en el brindis y estoy convencido, que, dentro de muchos años, podrás pedirle disculpas personalmente por lo de NY en una nueva cena coloquio, rodeadas de amiguetes de esos que lucen gran talla humana. Un abrazo Maruja.

12 01 2012
Luna (17:46:50) :

Qué homenaje tan bien hecho, Maruja. Otro regalo para tu amiga Elisenda. Creo que le compensas ampliamente todo aquello por lo que estás agradecida .
Tuviste la enorme suerte de que las coordenadas de tiempo, personas y aptitudes se cruzaran en el punto justo por donde tú caminabas. Siempre he envidiado y admirado esto de tí desde que te leo.
Y sí, de adolescente recuerdo la revista “Garbo”.

12 01 2012
Celia (18:25:49) :

Maruja: gracias por la crónica, por lo que dices y por cómo lo dices. Un placer.

Y también por la sonrisa que me has arrancado cuando, esta mañana, leyendo tu columna me topé con la palabra “asorayando” . Aquí está, me dije, como siempre esa capacidad de inventar palabras para contarnos lo inefable. Recuerdo que en los tiempos de Aznar eran como un bálsamo. Salud, querida.

12 01 2012
CBT (22:24:11) :

Con M. Explorer, veo la foto de María Fernanda -mucho gusto en conocerla, señora- y disfruto de ese paseo imaginario tan exquisito y glamuroso que da la autentica calidad, por la inteligente forma de evocarla y expresarla y por la afección que añades.

12 01 2012
Raúl Fernández Justo (23:06:46) :

Maravilloso el final de tu homenaje Maruja…

13 01 2012
antonioR (01:26:46) :

Que bonito lo has escrito,además salido del corazon y la experiencia,te leo desde el año 79,me gustaba todo lo que escribias pero me volví forofo cuando en tu reportaje de viaje en tren por america del sur hasta llegar a la del norte,describias una situación donde un señor mayor,estoico,portaba un feretro de un bebe,descendieron en una estación del norte argentino,yo que soy de la zona y habiendo visto muchas situaciones similares no la hubiera podido describir en tan pocos renglones con la sinceridad y cercania a que nos tienes acostumbrados,de alli que hayamos podido recibir algo del hálito de una señora a la que no conociamos y que persistira en nosotros como si fuese de nuestras amistades a la que por ley de vida partió antes que nosotros.

13 01 2012
Aracne (14:08:52) :

Gracias, Maruja, por ese trocito de memoria agradecida que nos has regalado. Sí, te dio un buen consejo, aunque tengo para mí que incluso sin él habrías hecho lo que has hecho.
“Fotogramas”, una Revista que forma parte de mi memoria. Restos salvados de otra memoria vencida y rota, pero nunca sometida…El cine que a tantos y tantas nos salvó la vida.
Gracias señora, ex-pardilla…

14 01 2012
Ana Cabello (21:43:08) :

Querida Maruja, gracias por las maravillosas palabras -cargadas de emoción, cariño, sentimiento y sinceridad- que dedicas a la increíble mujer que fue Mª Fernanda Gañán de Nadal. La conocí a ella y a su su hija -la gran Elisenda Nadal, a la que sé que te une una maravillosa amistad- a propósito de mi tesis doctoral dedicada a premios literarios y escritoras. Es por ello por lo que escribo, porque además de organizar el Premio Café Gijón, como muy bien dices, Mª Fernanda creó en 1953 un premio único en España, el Elisenda de Montcada, que tenía la particularidad de tener un jurado compuesto exclusivamente por mujeres. Premio que he recuperado y que espero devolver al lugar que se merece en nuestras historia de la literatura. Gracias de nuevo, aquí dejo mi apunte que se suma a todas las cosas maravillosas, innovadoras y modernas que hizo Mª Fernanda, con gran generosidad, cualidad que caracteriza a toda su familia. Un abrazo muy fuerte para toda la familia. Y un abrazo agradecido para ti, Maruja, por regalarnos este retrato lleno de vida…

15 01 2012
Toty (14:28:06) :

Maruja, m’ha fet molta il.lusió el que has escrit sobre la meva mare. Molts petons i una abraçada molt forta. Toty