Un sin parar, que ya me convenía. Comidas y cenas con amigos, teatro -gran Vicky Peña haciendo de María Moliner, reivindicación muy oportuna: sensación de asistir al teatro en clandestinidad-, paseos -una visita necesaria a Zara Home, de Serrano, que tiene dependientes estupendos: pero la calle llena de pij@s me dejó groggie-, cervecitas y ambientazo. Dentro de un rato hago el aperitivo con mi amiga Julia y luego comemos en su casa. Y esta tarde más de lo mismo pero con Ana de Miguel y su guapísimo Kosta el Griego, Yolanda y su novio (me lo va a presentar, a ver si lo bendigo). Todos encantadores y muy amables. Total, que la estancia se me va a hacer muy corta, pero como volveré a menudo porque me gusta mucho, amo mucho Madrid, y he encontrado en el hotel High Tech Petite Palais de Santa Bárbara una especie de hogar, pues repetiré y repetiré y repetiré mientras pueda.

Sí, Diana, lo sé, te tengo abandonada. No sabes cuánto. Pero es que albergo otros planes, para mí y para ti.

Feliz domingo a todos los que lo merecéis,