Acabo de hablar con él y no veía dónde estaba el problema. «Joder, Tomás, que esto no es La Pasión de Cristo, que todo el mundo sabe cómo termina. Que quedas mal tú y la editorial te puede meter en apuros». «¿Me lo dices en serio? Vale, vale. Ahora salgo a comer y luego vuelvo!» . Promesa enigmática donde las haya.