Una confesión

28 02 2012

No he visto The Iron Lady. Por mucho que me guste Meryl Streep, o precisamente por eso: no quiero guardar en mi mente ni una sola imagen de ella convertida en la mujer que hizo matar a tanta gente en las Malvinas. Eso, me lo ahorro.


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10 respuestas a “Una confesión”

28 02 2012
Fernando (11:29:04) :

Te pasa lo mismo que a mi. ¡Qué asco le tengo a la innombrable!

28 02 2012
Aurora (11:35:51) :

Perdona Maruja que utilice tu blog para darle curso a esto: es sobre un referendum en Madrid sobre la privatización del agua de Madrid:

http://www.attacmadrid.org/?p=6312

http://porelagua.es/content.php?pageid=2

28 02 2012
María Luisa (11:39:18) :

Yo sí que fui; con reservas, pero fui. Pudo más el deseo de ver a Meryl que la tirria absoluta que me provoca el personaje que interpreta. Y salvo la recreación magistral que hace de esa bruja perversa, la peli no tiene nada destacable. Pero vamos, te entiendo perfectamente, Maruja.

28 02 2012
tini (12:20:43) :

Aurora, gracias. Ya está corriendo por la red hace días…Me temo que la lideresa usará la consulta para decir que son más los que a pesar de la campaña, no ven mal la privatización del agua…¡¡¡ Me cuesta soportarla!!!

28 02 2012
mariadelapaloma (14:58:45) :

Si, es entendible.paloma

28 02 2012
AnnaGB (15:15:04) :

De los polvos de la Tatcher, con perdón, vinieron estos lodos. Desastre en los servicios e infraestructuras de las empresas privatizadas durante su gobierno. Desguace y empobrecimiento de la sociedad inglesa.
Ejemplo: parto en clínica privada 9.000 €, si todo va sobre ruedas, si no (son muchísimos los casos) hay que parir en la sanidad pública que es la única que tiene el personal realmente formado y el equipamientos para ello. Total 9.000 euros para estar en una habitación compartida con otras 5 compañeras de parto. No hablemos de los infraservicios de los transportes privatizados, ferrocarriles, etc. etc. etc.

28 02 2012
Aurora (16:32:35) :

Yo: una hermana de mi madre murió de Alzheimer después de muchos años de bajar por la pendiente de la desmemoria más brutal. Su cuesta abajo empezó justo después del accidente mortal de uno de sus hijos en circunstancias particularmente dramáticas. Estaba muy unida a mi madre, que había muerto un año antes. Nadie me sacó de la cabeza que su Alzheimer (o demencia senil, qué más da) fue, de alguna manera, su manera de huir de una realidad que la aplastó.

El poder: por qué será que toda esta gentuza que tanto y a tantos ha pisoteado acaba con la memoria más allá de las nubes. Reagan primero, la Thatcher ahora…

28 02 2012
CBT (20:36:54) :

Le suelo hacer caso a mi ‘crítico de cine de cabecera’, que sobre la peli en cuestión dijo que la interpretación de Meryl Streep era extraordinaria, pero que el resto carecía de interés. No obstante cuando llegue a la TV le echaré un ojo.

28 02 2012
Raúl Fernández Justo (23:34:44) :

Pues para mi gusto, la Thacher aparece “dulcificada” por el bello rostro(esa mirada ni el oscarizado maquillador pudo ocultársela) de Meryl Streep. El alegato thacheriano-en la película,claro- para iniciar la Guerra de las Malvinas(que no Fauklands) es tremendo,tremendo…(ignoro como se prestó a hacerlo;es como eso de “encuerarse ante la cámara; “por exigencias del guión”- presumo…).El retrato de la Thacher resulta bastante creíble,con la salvedad de pensar,en todo momento, que la retratada era mucho,pero que muchísimo peor(sin escrúpulos, cruel,despiadada y “ronaldreaganizada” a mas no poder). Me quedo con “Los puentes de Madison” mejor…

29 02 2012
Marta (08:09:37) :

Si se entiende, calaro que se entiende, pero yo tenía que verla. Ha sido demasiado larga la espera para ver al genio Streep de nuevo en la pantalla y se olía que le daban ya el oscar. Por supuesto que Los Puentes de Madison le da veinte patadas a esta, desde la historia en sí hasta la ejecución, pero ella hizo un papel alucinante.

Después de tragarme todas las entrevistas a la directora y el camaleón bípedo he llegado a la conclusión de que la película blanda y poco política que me dió la sensación haber visto es exactamente la película que querían hacer. Quizá se pueda interpretar el tratamiento como una opción política per se, eso es cierto. En sus palabras, quien quiera saber de sus políticas y sus efectos ya tiene material de sobra en los archivos. A mí me pareció una película sobre cómo la edad y la enfermedad nos igualan a todos, seamos la Iron Lady o pulgarcito. Me pareció una historia de amor contada desde la antesala de la demencia y la lucha interna entre mantenerte cuerdo y conservar a quien más quieres. Me pareció una elección curiosa pero un poco un echar a perder la opportunidad de mojarse al contarla, o que no necesitaban que fuese la Thacher para contar eso.

Algo que me ha resultado siempre muy curioso es que hasta los más conservadores de la polítiva europea parecen de izquierdas cuando los traes a EEUU. Cuando le preguntan a Meryl Streep por la experiencia de interpretar a alguien con una visión del mundo tan diferente a la suya ha dicho en numerosas ocasiones que llegó al papel con muchas ideas preconcebidas pero que, aún estando en desacuerdo con muchas de sus políticas, le sorprendió enterarse de cosas como que nunca tocó el sistema público de salud y otra coss que en EEUU se consideran poco menos que quere vivir del sistema y del trabajo del otro.

No sé si es bueno o malo que Meryl Streep haya hecho este papelón ablandándonos el corazón ante semejante brazo de hierro, pero quizá pueda tener un efecto no calculado inicialmente si trae a la palestra de este país tan ignorante algunas consideraciones así que les hagan darse cuenta de lo lejos que están de ser un país civilizado. Que esas conversaciones surjan también en España y se eche marcha atrás en el desmantelamento paulatino al que pueden condenar a uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo me da que es soñar demasiado…