Esto de levantarme a las siete para ir a que me miren las rodillas no se ha hecho para mí. Luego, de vuelta (ha ido muy bien) he pasado por el RACC, en donde me han entregado el nuevo iPhon, que tengo que activar, pero ahora no estoy por la labor. Voy a la cama a descansar, leer, y pasar durante unas horas de la realidad asquerosa. Con vuestro permiso.