Todo va bien, señora baronesa

La misa, seguida de cóctel, celebrada por mogollón de curas en la capilla del Palacio Real, con motivo del centenario del nacimiento de Juan de Borbón, tiene una capacidad simbólica que tumba. En primer lugar, porque sitúa escenográficamente el regreso de la hija pródiga (en gastos) y hace que nos preguntemos dónde está el cordero (el contribuyente) que acaba de ser sacrificado para el cóctel (hay que tener un cuajo muy Dinasty para invitar a un cóctel después de una misa por un difunto: un real cuajo de toda la vida). Despejada a medias su reputación, la infanta de España recupera poco a poco su sitio, en este acto pío dotado de reclinatorios. Muy buena la idea de no celebrar la misa en la basílica de El Escorial, en cuya zona cero yace el homenajeado. El Escorial quedó enturbiado para siempre en aquella reunión de mafiosos internacionales con chaqué que también incluyó misa y cuchipanda posterior.

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En el caso que nos ocupa, el de la ceremonia conmemorativa, lo simbólico resulta contundente: hay otro muerto, aparte del susodicho, y no pertenece a la familia. Aparentemente, se llama Pueblo Soberano.

Por |2013-07-03T16:41:23+01:0021/06/2013|Categorías: reino animal|Etiquetas: |10 Comentarios

Esto es un golpe bajo

Desplancharse la oreja y saber que Tony Soprano ha muerto -espero que después de un buen atracón, de una cena inmensa, en su segunda patria, Italia-, y que con él se ha llevado a ese sensible actor, James Gandolfini, que hizo extraordinariamente bien de poli corrupto pero con buen fondo en La noche cae sobre Manhattan… Es un golpe bajo, sobre todo si tienes en cuenta que Bárcenas y la compaña siguen sueltos, que acaban de ponerle puente de plata hacia la impunidad a Blesa, el gran dispensador de préstamos en su época de Cajamadrid -de ahí tantos editoriales poniendo en duda su imputación, tantas presiones al juez-, y que la gran cortina de humo de los erráticos y erróneos DNI, extendida, eso sí, a paletadas necias, amenaza con dejar a más muchachada en la calle.

Yo creía en los Soprano, y aunque sé que ahí los tengo, y que son para siempre, no esperaba este final. Ahora resulta que al verdadero puto amo no se lo han cargado en el restaurante, sino que la mano que mece todas las cunas le oprimió el corazón en plena noche.

Mientras,en Italia y en España, y como quien dice por doquier, los verdaderos malvados y ladrones campan a sus anchas, y para ellos siempre es de día.

NOTA: Si queréis leer información sobre J. G. digna de él id directamente al Newyorker.

 

Por |2013-07-03T16:40:43+01:0020/06/2013|Categorías: cine, prácticas artísticas|Etiquetas: |11 Comentarios

Despertar con el ministro de la Fiesta Nacional

Seis y poco de la mañana y la voz del señor Wert -le concedo el señorío porque lleva traje- se cuela en mi oído mediante cortas ráfagas: «Lo que ustedes, usando un lenguaje anticuado, llaman pobres», «Lo que tienen que hacer los pobres es estudiar»… ¿Se puede imaginar una forma más atroz de despertar? Claro, hay una que es de cajón: despertar y que el señor Wert se encuentre en tu cama. Siempre pensé que el mini gran cuento de Monterroso estaba narrado en primera persona por la dinosauria: la pobre despierta, y Wert sigue allí.

En el tema de las nuevas becas, el ministro de Asuntos Taurinos y Escuelas Segregadas reprocha a sus acusadores que usen un término añejo, el de pobres. Bueno, ustedes los gobernantes están haciendo lo posible para que se vuelva a poner de moda. Denominémosles neopobres, si quiere. Igual que usted, señor Wert -sigo llamándole así por el traje- sería un neocon, en el sentido de ultra conservador y en el sentido neo (nuevo) y de con (usando la acepción coloquial francesa: más o menos, capullo).

Por |2013-07-03T16:39:38+01:0019/06/2013|Categorías: reino animal|Etiquetas: , , |18 Comentarios

Vale que duele, oye, ¿no?

«Desde que nos ha ocurrido esta desgracia cuyo origen, por otra parte, desconozco, mantengo monólogos interiores conmigo misma que, apostaría el equipo completo de ir a Baqueira-Beret, ninguna otra Infanta de España o incluso Reina, con excepción de María de las Mercedes en la cumbre de su tuberculosis, ha sostenido jamás ante el espejo o el jarrón de las orquídeas.

«Vale que duele que  te imputen y que en la calle te rodeen los enanos, o súbditos, con ojos inquisidores, y todo lo que Papi ha tenido que hacer, el pobre, con lo que le humilla pedir favores, para mantenerme sana y salva, pero lo que más me duele, más que las calumnias sobre mi chico, y las insidias sobre Nuestra Persona, nada me ha dolido tanto como que la Agencia Tributaria -que debería rendir tributo a Nóos- se haya equivocado con mi DNI o NIF, que tampoco es que sepa mucho yo de esas cosas.

«Pero vamos a ver, porfa, que mi nombre es Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia, y mi número de lo que sea, tan chuli, es el 00.000.014-Z. O sea, que no es ninguna tontería, que no me pueden confundir, que yo tengo mis privilegios, mi número, mi guisante debajo de mi cama y que no he trabajado tan duramente en La Caixa para que me hagan caer de los colchones. Es que tengo un disgusto, no, porque como que duele, oye».

 

 

Por |2013-07-03T16:38:45+01:0018/06/2013|Categorías: reino animal|Etiquetas: |14 Comentarios