Llamadme frívola, pero no dejo de preguntarme con qué ánimo va a volver a España el presidente del Gobierno «para seguir trabajando con ahínco, con determinación y con coraje» en nuestra recuperación –cual dijo a la muchachada–, después de que un empresario del país del Sol Naciente y de los Juegos Olímpicos le clavara, en todo el bolsillo pectoral de la chaqueta, una rosa roja del tamaño de un copón bendito.

Como sabéis, se lee entera en El Diario.