Diana y yo estamos liadas con el folio 17 de la novela, momento de recibir algún que otro empujón por parte de la autoridad en una manifa. Pero mi parte yo se extasía mientras contempla la Roca de la Acrópolis enfrente de mi escritorio. El día es entre claro y nubes blancas, y solo escucho el canto de los pájaros, las risas de los niños del cole de enfrente cuando salen al recreo y el trajín de la señora que limpia las habitaciones de este piso. Ella ya sabe que yo permanezco encerrada escribiendo hasta eso de las doce -me levanto a las siete-, y guarda la mía para después.

Como quien dice ya ha transcurrido una semana desde que llegué. Esta tarde, en el Instituto Cervantes, proyectan ‘Infancia clandestina’, la peli argentina con Ernesto Alterio, de modo que tenemos sesión de cine. Después, cerca, en la calle Adrianou, nos reuniremos los amigos en el restaurante Kuzina y celebraremos mi cumpleaños griego, es decir, el de los amigos de aquí.

Ayer, ya lo puse en mi Face, me tomé un Campari en el centro de Plakka, a la salud de José Luis Sampedro, y compré in situ y para mi kindle la versión electrónica de ‘El río que nos lleva’. Hace mucho que la leí, y me apetece.

Os dejo el link de mi colu y os deseo un gran día: www.elpais.com