Esta vez, sobre Fabra:

Sentar a Fabra en el banquillo de los acusados y ponerse a temblar la tierra ha sido todo uno. Ya se sabía que intentar procesar a Fabra tiene sus riesgos. Por eso en Castellón se toman la justicia con mucha calma: diez años de prospecciones judiciales sólo para sentar un culo ante el juez. Pero al mover a Fabra de su lugar natural en la pirámide alimenticia por poco no se les desparraman las mareas.

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