Fue bonito. Éramos muchos en la proyección y éramos de los nuestros. Jodidos por este retroceso asqueroso pero queriéndonos y achuchándonos, gente del cine o de la butaca del cine. Todos reunidos en torno a Diego Galán en una de esas pequeñas salas amenazadas, en los Golem, antiguos Alphaville.

CON LA PATA QUEBRADA es un documental muy sabio que expone la actitud que el cine español ha mostrado hacia la mujer desde la República hasta casi nuestros días. Pequeñas joyas hábilmente extraídas de contexto para contextualizar lo que interesa: avances y marchas atrás. Como ocurre siempre con él, que además de ser una especie de antropólogo cinematográfico de nuestro cine es un hombre con mucho garbo, Galán tiene mucho ritmo y mucho tino para elegir la banda sonora, que en cierto modo es la de nuestras vidas.

No falta de nada: ni monjas, ni putas, ni mujeres decentes, ni el régimen franquista que las adiestró. Tampoco faltan las libertarias de ayer y de hoy. Provoca lágrimas, carcajadas, reflexiones e indignación.

Estoy muy contenta de que la hayan seleccionado para Cannes. Y de haberla visto antes, en mañanera sesión de cine dominical, como antes, de adolescente, cuando iba a los cines de estreno porque el domingo por la mañana la entrada costaba cinco duros.