Así empieza:

¿Habéis visto las sonrisas de los hombres y las mujeres que, convocados por la PAH, arropan y defienden a los desahuciados del bloque de Salt? ¿Y las de los ocupantes del edificio? Del suelo a los balcones, y de aquí hacia abajo, rostros resplandecientes enredaban en un objetivo común, luchar y vencer, sus muestras de felicidad. Celebraban la orden de paralización temporal del desalojo, recién dictada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. Dure lo que dure. Un pasito. Un precedente. Una alegría, en estos tiempos sórdidos y arbitrarios. Conviene atesorarla.

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