Aquí, un parrafito:

Tenemos grandiosos complejos destinados a albergar libros por cientos de miles, y acontecimientos artísticos y científicos por todo lo alto. Pero tenemos también la vida cultural más amenazada de Europa, la más despojada, sometida al capricho de un hatajo de señoritos que administran lo público como si se tratara de su patrimonio. Tenemos rimbombantes Premios Internacionales Príncipe de Asturias que concedemos a los mejores de las disciplinas humanitarias que hemos dejado de alentar, y tenemos también una ley de Educación en la que el derecho a aprender a pensar, a discurrir y reflexionar, es decir, la filosofía, será una asignatura optativa, reemplazable por la enseñanza de eso que entra a golpes de fe ciega y de memorizar latiguillos, ese lavado de cerebro llamado religión.

 Y el resto, como sabéis, en El Diario.