Ahí va el empiece:

Lo lamento, apreciadas hermanas de Femen. Mostrarle el caballero Gallardón a vuestros pechosno ha sido la mejor de las ideas. Tratándose de una parte tan sensible –a la par que simbólica– de la anatomía femenina, exponerla a las radiaciones perversas de la bancada ultra católica, reconvertida a la democracia para minarla por dentro y abrumarla por fuera, me parece, así a bulto, ya muy peligroso. Pero concretar vuestra protesta proabortista –tan justa– en el ministro de Justicia constituye un riesgo de peligro atómico con carcoma. Por no hablar de la mueca sarcástico-violenta del más aclamado entre todos los liderones: Wert I, el Rijoso.

Comprendedme, no estoy en contra. Es que temo por vuestra integridad.

El resto, en El Diario.