Así comienza:

A pesar de que la información es un servicio público, un derecho fundamental, un pilar básico de las sociedades libres, la mayoría de los medios de comunicación la tratan como mera mercancía cuya finalidad es la máxima rentabilidad económica y la capacidad de influencia política. Por eso fomentan la deshumanización y la competencia en vez de la colaboración entre los trabajadores, con el objetivo de impedir la movilización y, por tanto, la defensa de la calidad del periodismo. Las consecuencias de estas dinámicas son enormemente graves: frivolidad en el tratamiento informativo, selección arbitraria de lo que es noticiable, información al servicio del poder, y preferencia por el entretenimiento -en nombre de las audiencias- en detrimento de la información.

Y sigue en El Diario.