Primavera magnífica en esta jornada barcelonesa. Acabo de hacerme una analítica para que me digan si la tos que me ha quedado del catarro es una alergia, pero con tos y todo -arrebatos puntuales y ventolín al canto- estoy más que dispuesta a salir a darme un garbeo en cuanto termine los cuatro clooneys reglamentarios que me dan maarchilla. Os quería contar que ¡por fin! voy a viajar a Atenas para re-celebrar allí mi cumpleaños con mis amigos greco-hispano-libaneses. Será una estancia larga porque siento esa necesidad: dar buenos paseos por la Acrópolis, quedar con la gente para salir por la noche y, durante el día, ir a mi aire con el portátil metiéndome ya en la novela, que la tengo toda en la cabeza, con título incluido. Así que anímate, Diana, que vamos a viajar, aunque tus nuevas aventuras transcurran ahora en esta España tan descangayé.

Os dejo mi columnilla, por si os apetece leerla. Ayer no tenía ganas de dramatismos, así que me salió una cosa más ligera. ¡Hay tanta intensidad en el aire! Y tan poca acción, por otra parte.

www.elpais.com