Acabo de volver a casa después de almorzar en The Barcelonette una Paellette con un amiguet y me he dado de bruces con el último Mongolia, lo cual no es lo mismo que el ültimo Mohicano. Mejor dicho, mi amiga Neus me ha dado un CODAZO SIGNIFICATIVO: «Ha llegado el Mongolia», he dicho, Y ahorita me tumbo en el sofá a leerlo de derecha a izquierda, pues no en vano fue así como aprendí a circular por Beirut, leyendo las señales de tráfico en dirección anversa o reversa a las de Occidente Cañí.

Mi amigo el de Libano con quien he comido ha respondido a mi demanda -«¿Cómo está la situación?»- mascullando «Cada día hay más motos». No sé qué hacer.

Saludos mongoles.