Así empieza mi artículo de hoy:

Amadísimos hermanos y hermanas, he de haceros una confesión. Y es que, desde que él es ex, pero que muy ex, y a pesar de todo lo que ha dejado colgando, a pesar del pérfido Gobierno que le cobijó y que sigue en la enfangada brecha; y del cizañoso presidente que le dio la espalda, y que continua pendiendo sobre nuestras cabezas… A pesar de todo ello, desde que Alberto Ruiz-Gallardón anunció su pataleta final llevo horas y horas sin dejar de experimentar un orgasmazo continuado y venturoso tal que, por ser sin pareja y sin manos, no tengo más remedio que admitir como tántrico. Me estoy yendo de gusto cada vez que le veo, en mi mente, irse de disgusto.

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