Aquí tenéis el inicio de mi artículo de hoy:

Este mes de julio tan largo, con el delito medioambiental finalmente materializado, presente en cada gota de sudor inexplicable en el llamado Primer Mundo (que es el principal asesino del clima y, en nuestro caso, también el mayordomo, o palanganero de los criminales mayores) cuenta con la presencia de un ingrediente venenoso que nunca, antes, nos acechó con tanta premeditación y alevosía, así como intermitencia y frecuencia inmodulable.

Me refiero a las promesas electorales.

 Lo hallaréis, entero, en eldiario.es