Pues sí, hoy cumplo 72, aunque por ahí en lo oficial consto como nacida el 30, porque mi padre, del disgusto de que naciera en el aniversario de la muerte de su primera mujer en el 38 por bombardeo fascista italiano de Barcelona, tuvo la idea de agarrarse tremenda cogorza y sólo cuando despertó me dio de alta en la cosa oficial. Pero hoy es el día en que realmente te dices, bueno, llegué hasta aquí y todo lo demás voy a contarlo como propina, extraordinario excedente, maravilloso regalo, ¡tanta gente se marchó, siendo más joven, o más útil, o ambas cosas a la vez! De modo que a recoger los restos como quien recoge su bata de cola, y a removerla por los caminos, de afuera los que se puedan, de adentro los más, para infundirle garbo al ánimo, y para ahuyentar las malas ondas. Desde que regresé de Beirut -han pasado casi 5 años- han ocurrido muchas cosas en la tierra en que nací en aquel turbulento 1943. ¿Es el mundo mejor? Yo creo que sí, porque la compasión y la empatía se han ido engrandeciendo, y porque podemos comunicarnos para compartirlas, pese a todo, junto con el humor, la ironía, las buenas noticias. Y la indignación.

Así que os doy las gracias por estar ahí. Pero que muchas, muchas gracias.

Que esto dura lo que una cabezadita. No lo desperdiciemos.