Así empieza mi artículo de hoy:

El privilegio de escribir un artículo en el día final del año se parece mucho, en los nervios que me provoca, a terminar un capítulo en un libro -de ficción o no-, ignorando qué voy a introducir en las páginas siguientes. Pero en un libro mando yo.

En la realidad, por desgracia, disponemos de un control mínimo. Mínimo en los acontecimientos, máximo -deberíamos- en la lucidez con que los examinamos.

 Entero, en eldiario.es