No tenía idea de que estaba gravemente enferma, aunque me faltaba su voz, amablemente indignada, resuelta en opiniones inteligentes, en las tertulias de la SER que frecuentaba. A quienes no la conocisteis os digo que naveguéis por las páginas de El País en las que dejó su huella: aquí os dejo uno de sus artículos.