Cuando la educación pública se encuentra tan escacharrada, ha sido tan vapuleada -y eso incluye el sistema, las asignaturas, los docentes- que salga el respetable señor Marina con eso me parece una pata de banco de elitista como una casa. Todos necesitan un salario digno, en todas las profesiones. Y a partir de ahí, la meritocracia. Pero no antes.