Aquí tenéis el primer párrafo de mi artículo de hoy:

Tenía que ocurrir. Tarde o temprano, la persona que se esconde dentro del atuendo oficial de presidente de Gobierno tenía que aflorar con todo su esplendor en la arena. Como la verdad flota sobre el error y el aceite, sobre el agua, la trontruna y la framangancia sobresalen y flop, flop, flop, ahí va Mariano Rajoy con la boca entreabierta del gobernante que se ve arrinconado por un buen profesional del periodismo. Ahí va, como cuando anadeaba en la ría, pero esta vez, oh, cielos, ¿qué es eso? ¿Un tiburón, una piraña? No, sólo un buen periodista. Cómo estaremos, de desacostumbrados -especialmente el ilustre pontevedrés unidimensional- al correcto interrogatorio, relajado y certero, que ni siquiera se nos ha ocurrido pensar que, entre todas las entrevistas que le han hecho desde que abandonó el armario de su desdén a los medios, ésta es la primera vez en que don Mariano se ve en un brete serio.

 Entero, en eldiario.es