Omar el-Sheriff

11 07 2015

Omar, como capitán del Juggernaut, un barco con bomba.

Le conocí brevemente en Londres, a mediados de los 70, en una rueda de prensa para presentar la peli de la foto, Juggernaut, que dirigía Richard Lester. Omar llegó tarde -el acto era en el hotel-, y bajó las escaleras como un gato, con ojos de sueño y metiéndose los faldones de la camisa en el pantalón. Como actor nunca me volvió loca, pero tenía un potencial erótico que sólo con mirarte te convertía en la zarza ardiendo. Muchos años más tarde, antes de Tahrir, me tropecé varias veces con él en el gimnasio y el vestíbulo del hotel Semíramis de El Cairo. Todo un señor. Y un golfo.



Muere Omar Sharif

10 07 2015

Aquí.



Hoy he tenido nostalgia de Louis Malle

20 02 2014

Pero en lugar de buscarle en Le feu follet, que es deprimente, o en Atlantic City, que me entraría la nostalgia, le busco en esta inocente y picante invención del strip-tease a cargo de Bardot-Moreau, en Viva María. Por cierto que Brigitte, habida cuenta del futuro que le aguardaba, habría podido quedarse tiesa después de rodarla.



A Lolita Sevilla

17 12 2013

Que también se ha ido. Por Diego Galán en El País.

Todos estos fallecimientos se llevan retazos del cine de los sábados. Eleanor Parker, cuya melena pelirroja clara -más que la de Maureen O’Hara- deslumbraba en Scaramouche –simpático truhán que “nació con el divino don de la risa y la convicción de que el mundo estaba loco”, un lema que Terenci Moix hizo suyo-, en Fort Apache, de John Ford -junto al guapísimo William Holden- y en Cuando ruge la marabunta. En la primera, nunca le perdoné a Stewart Granger que la dejara por la pavisosa de Janet Leigh, aunque siempre le agradeceré a ésta tres cosas: Psicosis, Sed de mal y su hija, Jamie Lee Curtis.

Joan Fontaine fue otra de mis compañías de cine de barrio. Su mal casada de Rebeca hizo que todas las adolescentes nos identificáramos con su sufrimiento, no sólo por la huella de la anterior esposa, sino por ese miedo atenazador hacia lo masculino que empapa la película, las perfidias unidas de Hitchcock y De Maurier. He releído la novela hace cosa de un año, y, francamente, qué aburridos se quedan los De Winter cuando el fantasma de Rebeca desaparece y la mensión ya es solo cenizas. La vida cotidiana puede resultar muy poco estimulante cuando se ha habitado a fondo lo gótico. La mejor peli de Fontaine, Nacida para el mal, de Nicholas Ray, en donde un estupendo Robert Ryan le decía: “Te quiero, pero no me gustas”.

A Peter O’Toole le conocí siendo ya mayor, y aunque me gustaron sus cualidades de star -y, siempre, su forma de desafiar la salud y el tiempo-, durante todo el metraje de Lawrence de Arabia estuve deseando que saliera Omar Sharif, qué sofoco sólo al pensarlo. Claro que a Omar dejé de seguirle cuando empezó a llorar en Dr. Zhivago, menudo plasta.

Total, que se han ido. Damm.



Adiós a Peter O’Toole

16 12 2013

Excelente “tribute” en The Guardian.