Por Maruja Torres|2016-09-28T11:57:07+01:0002/02/2016|Categorías: intimidad, miscelánea|Etiquetas: Bangkok, Diez veces siete, Diez veces siete. Una chica de barrio nunca se rinde|7 Comentarios
Bangkok, reportaje gráfico

Falso exotismo. Esta foto me la hizo Mónica a la entrada de su edificio, en donde, como en muchos bloques importantes, existen templetes para complacer a los dioses. Si ampliáramos la imagen veríamos el Bangkok real. Urbano, populoso, multiocupado y muy, muy Blade Runner. El que més me gusta, de lo que he visto hasta hoy.

Esta imagen se acerca más a la realidad. Aunque lo más interesante es lo que no aparece, y es el lugar desde el que está tomada, uno de los numerosos pasadizos elevados, metacalles que conducen del Skytrain -tren bala elevado que conecta los distintos puntos de la inmensa ciudad- a los centros comerciales, enormes.

Pantallas gigantescas, como la que en Blade Ranner alentaba a dejar la Tierra por una urbanización planetaria más respirable, salpican Bagkok con tal cantidad de spots publicitarios de marcas globales que, al final, se neutralizan entre sí.

Seguimos arriba. En realidad toda esta magia futurista apenas envuelve el ritual cotidiano de la supervivencia. Levantarse, caminar, trabajar, comprar, alimentarse, caminar, acostarse. Como en cualquier lugar, pero con iconografía futurista.

Exhibición de bolsos en una tienda cara de uno de los Malls o Markets. Material japonés y dependientas ceremoniosas. Ah, en esos malls, los porteros saludan militarmente y a veces hasta te sueltan un taconazo. Hay ascensoristas que van de úsares.

A la entrada del Siam, dicen que el Market más importante, una escalofriante figura: la mujer sólo piernas y brazos que contempla el paso del Skytrain con sus ojos inexistentes, ser efímero asomada a un balcón sin apenas aire.
Aquí estamos de nuevo
Espero que hayáis gozado de un agosto con salud y momentos felices, y que las muchas tragedias que ocurren no os hayan alcanzado más que en la conciencia. Yo no he veranead pero he tenido un tiempo frúctifero, y he recolectado material para el libro al que hoy empiezo a dar forma. No se parece a los anteriores, es más periodístico y espero que salga para Navidad.
El nuevo curso se presenta extremadamente duro pero no imposible. Difícil y, a ratos, repugnante. Pero hay material para apuntalarse.
Bienvenida, gente.
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