Una muerte

14 05 2014

La del director deSearching for Sugar Man, Malik Bendjelloul. Lo siento, tan joven y sin haberle hecho daño a nadie, que yo sepa.



Nos vemos, Bob Hoskins

30 04 2014

Y un pequeño vals.



En la muerte de Harold Ramis

25 02 2014

Lo pasé muy bien con sus pelis, sobre todo con El día de la marmota. En The Independent



Tributo a Philip Seymour Hoffman: “Es desesperadamente triste”

3 02 2014

Magnífico Peter Bradshaw en The Guardian.



A Lolita Sevilla

17 12 2013

Que también se ha ido. Por Diego Galán en El País.

Todos estos fallecimientos se llevan retazos del cine de los sábados. Eleanor Parker, cuya melena pelirroja clara -más que la de Maureen O’Hara- deslumbraba en Scaramouche -simpático truhán que “nació con el divino don de la risa y la convicción de que el mundo estaba loco”, un lema que Terenci Moix hizo suyo-, en Fort Apache, de John Ford -junto al guapísimo William Holden- y en Cuando ruge la marabunta. En la primera, nunca le perdoné a Stewart Granger que la dejara por la pavisosa de Janet Leigh, aunque siempre le agradeceré a ésta tres cosas: Psicosis, Sed de mal y su hija, Jamie Lee Curtis.

Joan Fontaine fue otra de mis compañías de cine de barrio. Su mal casada de Rebeca hizo que todas las adolescentes nos identificáramos con su sufrimiento, no sólo por la huella de la anterior esposa, sino por ese miedo atenazador hacia lo masculino que empapa la película, las perfidias unidas de Hitchcock y De Maurier. He releído la novela hace cosa de un año, y, francamente, qué aburridos se quedan los De Winter cuando el fantasma de Rebeca desaparece y la mensión ya es solo cenizas. La vida cotidiana puede resultar muy poco estimulante cuando se ha habitado a fondo lo gótico. La mejor peli de Fontaine, Nacida para el mal, de Nicholas Ray, en donde un estupendo Robert Ryan le decía: “Te quiero, pero no me gustas”.

A Peter O’Toole le conocí siendo ya mayor, y aunque me gustaron sus cualidades de star -y, siempre, su forma de desafiar la salud y el tiempo-, durante todo el metraje de Lawrence de Arabia estuve deseando que saliera Omar Sharif, qué sofoco sólo al pensarlo. Claro que a Omar dejé de seguirle cuando empezó a llorar en Dr. Zhivago, menudo plasta.

Total, que se han ido. Damm.