Despedida a una escritora grandiosa

15 07 2014

En la literatura y en el compromiso, Nadine Gordimer siempre estuvo donde tenía que estar:



Información

20 04 2014

No no dejo la novela negra, pero neceitaba tener un desahogo. Y “Diez veces siete”, que saldrá para la Feria del Libro del Retiro, lo es. Como una columna larga, muy personal, para ahuyentar mis miedos. Gracias a haberla escrito volveré pronto a Diana Dial y a la novela negra.



García Márquez, aquellos años

18 04 2014

Jrdi Gracia, sobre El “boom”, en El País.



La niebla y la hamaca

20 03 2014

Aquí tenéis un párrafo de mi colu de hoy, que escribí pensando en José Agustín Goytisolo y en la fraternidad:

A José Agustín Goytisolo, que murió pero no nos dejó -como suelo decir de aquellos que me importan- el 19 de marzo de 1999, le he ido a buscar hoy como terapia y consuelo, en la G de los poetas de una estantería hacia la que he caminado como en un barco sin rumbo. Apareces en cubierta, la niebla se espesa alrededor como si quisiera arrancar de ti, junto con el horizonte, la esperanza. Sin embargo, atiende, mujer, allí a lo lejos, envuelto en un abrigo de satinada cartulina negra, con su firma en rojo bajo el fino retrato a pluma con que le trazó Santos Torroella, ahí, en una hamaca como de película, de lona azul con anchas rayas blancas, luminosa, se encuentra el mejor amigo que en estos momentos podrías encontrar: un volumen pequeño, la Antología personal publicada por Visor en 1997. Fundamental, vital, necesario, hoy más que nunca, Goytisolo, J. A., para mantener el equilibrio en medio de las más necias ventoleras.

 El resto, como sabéis, en eldiario.es


Podéis estar tranquilos, que no estoy sola

7 03 2014

Ni me estoy quedando sola. Otra cosa es que se vayan de mi vida personas a las que quiero mucho y que son grandes referentes para mí, puntales de mi vida. Con Ana María se ha ido el último testigo de mi adolescencia, quiere decir que ya no podré recurrir a su memoria prodigiosa para evocar tal momento o tal otro. Todo eso, las pérdidas, se van convirtiendo en un fardo pesado, o mejor dicho, en un acompañante que a veces muerde y al que hay que llevar bien sujeto y, a ser posible, con un bozal. Pero quedan amigos y no solo en Barcelona, no solo en España, con quedar unos cuantos y de todas las edades. Tengo la inmensa suerte de conservar un terceto de amigas de hace 40 años de antigüedad, un amigo de hace treinta -jubilado como yo, con mucha parte de su alma bajo los cielos del Camino de Santiago-, un puntal en Roma, varios en Oriente, tanto próximo como Lejano. Y gente joven que me rodea desde hace unos años porque lo pasa bien conmigo y me aprecia. En fin, que voy bien servida. Nunca seré una viejecita abandonada, descuidad. Y, por suerte, mantengo a raya a la familia.