Apuntes 6

10 11 2014

Verano de 2007, el jardín del café Chatila al fondo.

En estos días han dado señales mis amigos de Beirut-Atenas-Madrid, Jesús y Pascale. Por mensajes, por Whatsup y por teléfono. Me han dicho que van a Beirut a celebrar la Navidad con la familia de ella. La pequeña, Clara, parloteaba al otro lado de la línea y no ha querido ponerse: está enfadada porque quería llevarle a su amiga-vecina un trozo de la  tarta de ayer, y se ha encontrado con la casa cerrada, mi niña-síntesis, políglota. Hemos quedado en vernos en cuando pueda viajar, meterme en un AVE a Madrid que me deposite a pie de amigos, tantos. Les he dicho: lo que verdaderamente deseo es volver a sentarme con Pascale en una mesa asomada al mar en el café Chatila, en Corniche Manara, al pie de la noria, pero que sea el de antes de que el dueño fuera a la Meca en peregrinación y se fanatizara, prohibiendo el consumo de alcohol en su establecimiento. Ni arak ni cerveza, solo piadosos jarabes pro diabetes fulminante, sirven ahora, y cafés. Dejé de ir por principios, pero en mi memoria siempre me veo cruzando el gran jardín con mesas recoletas amparadas por los árboles, y tengo también recuerdos de viajeros a quienes llevé allí, y de fiestas de cumpleaños sincretistas y alcohólicas.

Todo se fanatiza, de una manera u otra, y perdemos los de siempre. Los fronterizos, los cosmopolitas, los abiertos. Menos mal que quedan los amigos.



Apuntes 4

10 10 2014

Detalle de una casita en Enfeh, costa norte de Líbano

En medio de la marea de fango de estos días, he intentado hallar tiempo para esos destellos de luz que son los buenos recuerdos. Casualmente -o no tanto-, he compartido jornadas con un par de viejos amigos que han venido a verme, dotados ambos para el cariño y también para eso que, por ofrecerme su propia forma de recordar hechos, circunstancias o paisajes compartidos, podría clasificar como tareas de “sparring”. Entrenándome con ellos en el toma y daca del “¿te acuerdas?”, a su marcha me dejaron buscando fotografías que evocaran sensaciones que ellos ni habían nombrado, pero que habían despertado en mí.

 Toldo y mar en Beirut

Me dio por pensar en cuántas veces la Historia -así, con mayúsculas- se produjo ante mis ojos, sin que grandiosidades propias del reporterismo de acción dejaran más mella que los pequeños detalles recogidos aquí y allá, vividos, intensamente vividos. Y vívidos, también.

Grecia, resumen.

Porque se produjeron en la intimidad, que es donde se asientan los negocios del alma.

Detalles centrados en colores, en momentos, en orillas, en silencios. En la plenitud de sentir fluir la sangre y expandirse como en un tranquilo y pleno despertar.

Momentos que aquí os dejo, y que espero iluminen un poco estos días turbios. A mí me ayudan.



Proseguimos con Beirut, pues

22 04 2013

el nuevo paseo de marina, prolongación de la antigua zona de hoteles. para yates y restaurantes chic

los susodichos yates

y un hijo agradecido da las gracias a su papi en el nombre de la embarcación

vista desde mi hogar beirutí

el desorden urbano, en cierto modo muy atractivo

helados bachir, buganvillas, caos...

nubes hasta en el retrovisor. ésta fue la primera tarde. luego no paró de llover

yendo a ashrafieh

en el centro comercial 'abc', el restaurante donde solia fumar pipas es ahora un chino con un caballo como reclamo

vista del 'abc', última planta

en uno de los locales del centro. como llovía, luego nos marcamos una peli con ryan gosling

 



Prueba desde el vestíbulo

22 04 2013

Del hotel. A ver si desde aquí me sube fotos.

aeropuerto de beirut, a mi llegada. un clérigo, un soldado y la mitad del bello rostro de mi amiga laica, mónica g. prieto



Saludos desde Beirut

20 04 2013

Ras Beirut, desde mi avión, al llegar

 

Antes de que las incertidumbres wifieras derrumben la comunicación os mando esta foto que tomé anteayer a mi llegada, a modo de saludo rápido.