Pensamiento sesudo

27 11 2011

Quiero parafrasear aquí, pero en sentido inverso, y algo desmadrado, aquel verso atribuido -hay quien dice que falsamente- a Bertolt Bretch:

“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”.

Mi versión sería ésta:

“Hay hombres que se miran el ombligo, y son malos. Hay otros que se lo miran sólo un año y son menos malos. Hay quienes se lo miran durante muchos años y son bastante malos. Pero los hay que se lo miran toda la vida, y esos son los irrelevantes”. (Vale también para mujeres).

A veces me sorprende la rapidez con que olvido a alguien. Y luego me doy cuenta: era de los irrelevantes, y no dejó la menor huella.



Weill & Brecht

17 07 2010

Oleada de recuerdos, a raíz del cuelgue de la Alabama Song por uno de vosotros.

Tuve la suerte de ser joven e inquieta en la década anterior a la muerte de Franco, cuando en Barcelona existía un fuerte movimiento teatral inspirado en textos de Salvador Espriu o de Bertoldt Brecht, con personalidades punteras como los ya fallecidos Ricard Salvat y Maria Aurèlia Capmany. En aquella época el teatro era un arma cargada de futuro y Brecht (así como las músicas de Kurt Weill, inseparables de sus obras), un referente de formación.

Hay quien dice que ambos están superados. ¿Tal como se ha puesto el mundo de hoy? Amos, anda.

Buitreando por la red he encontrado este artículo que, tomando como base una reposición brechtiana más reciente, analiza la figura del  inventor del distanciamiento teatral.

De paso, os subo la Balada de la esposa del soldado, en interpretación de santa Marianne Faithfull. No está traducida así que si alguien con más dominio del inglés escrito que yo lo hace, será de agradecer.