El riesgo de la intensidad

28 06 2010

Marianne Faithfull decía ayer en El País, en una entrevista telefónica concedida a Elsa Fernández-Santos, que el secreto para ponerse en pie después de un batacazo es “dejar de ser intensa”. No sé qué les ocurre a los hombres, pero muchas mujeres pecamos de exceso de intensidad. Empezando por mí. No sé a qué obedece tal característica. Sí me parece que existe una gran diferencia entre la intensidad bernardalbina de las mujeres que perpetúan el sistema, y la intensidad nihilista de aquellas que nos hemos abierto paso a cabezazos por las endurecidas paredes de lo establecido. En cualquier caso, solemos dramatizar que da gloria.

De ahí que el consejo de esta chica de 64 años, que empezó siendo grupie de lujo de Mick Jagger, y que tiene un currículo como para figurar en el Libro Guinnes de los Records en Abismos Sorteados, me parezca sumamente útil. No siempre se consigue que desaparezca la intensidad. Pero afeitarle un diez o veinte por ciento ya sería un logro. El sentido del humor ayuda.

Os dejo dos piezas. Una, esta magnífica canción (e intensa: buena receta, sólo para el arte), Crazy Love (nada que ver con lo de Beyoncé), escrita por Faithfull en colaboración con Nick Cave y, para darle marcha a la mañana, el baile de Uma Thurman y John Travolta en Pulp Fiction: Chuck Berry, You never can tell. A mí el Travoltilla siempre me pone de buen humor. Es un chico de mi barrio que ha llegado lejos.