Vengo del médico y me voy a la piltra

26 04 2012

Esto de levantarme a las siete para ir a que me miren las rodillas no se ha hecho para mí. Luego, de vuelta (ha ido muy bien) he pasado por el RACC, en donde me han entregado el nuevo iPhon, que tengo que activar, pero ahora no estoy por la labor. Voy a la cama a descansar, leer, y pasar durante unas horas de la realidad asquerosa. Con vuestro permiso.



Soy Diana

26 02 2012

Bien, hemos terminado, ya os lo ha contado la jefa. Ella dice que se siente pos parto. Imaginad cómo me siento yo, que es como si me hubiera metido otra vez en el ataud del conde Drácula, a reposar hasta la próxima. Claro que, cuando empiece la promoción, brillaré, pero… Qué vida la de los personajes.

Estoy contenta de la aventura, aunque esta vez nos la hemos jugado las dos. Porque el tono impuesto en mi aventura anterior era ir de un sospechoso a otro, de un escenario a otro, hasta desenredar la madeja. Y los sospechosos venían de uno en uno, o al menos, así me enfrentaba a ellos. En esta ocasión dieciocho o así figuras, encerrados en un barco antiguo, Nilo abajo, sin poder movernos. Claro que he paseado por cubierta, he tomado negronis, he charlado con mi amigo el inspector Fattush mientras compartíamos un buen whisky bajo las estrellas y he tenido a mi Joy de nuevo conmigo.

Pero al terminar nos hemos dispersado y ahora estoy triste, igual que lo están los miembros de un equipo de cine cuando termina la película.

Dice la jefa que no piensa ver los Oscar en directo, que lo grabará y lo verá mañana. Está muy vaga desde que terminó. Me ha prometido que la próxima aventura será en Roma y con curas.



Derecho a la pereza

25 02 2012

Me levanto tarde y, por primera vez en semanas, dispongo de un sábado para arrastrarme por las mullidas alfombras de la molicie. De modo que asumo y procedo. Guau (de parte de Tonino).