Ayer, qué de malas noticias

29 06 2010

Lo de la aprobación de las armas en EE.UU., lo del Estatut (se prevé una larga estación de estatutitis y estulticia), lo del genocida ruandés que vendrá a Madrid como si tal cosa para asistir a la Cumbre de los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas, los mil niños saharauis menos que serán acogidos este año en España, a causa de la crisis… Para entretenerme, sigo como puedo el serial Félix Millet-Palau de la Musica catalana. Una historia digna de que la novele Eduardo Mendoza. Con esos tipos catalanes selectos, de las respetables familias, los honorables apellidos: trincando como bandidos. Hay señoritos así en Cataluña. No pestañean cuando ocupan su palco en el Liceu. Millet y Montull están en la trena, tarde que han entrado y aún veremos qué pasa. Leo que Itziar González, que fue estupenda concejal de Ciutat Vella y dimitió no hace mucho, harta, ha denunciado ante el juez que recibió presiones de compañeros del Ayuntamiento barcelonés, de los implicados y hasta de Xavier Trías, jefe de la oposición, que opta a la alcaldía por CIU.

A esa gente se la encuentra luego una en la concesión del Premio Nadal y saludan como si nada. Que pisan el Ritz como si fuera suyo.

Posdata: Yo también lo paso muy bien con vuestros comenarios A ver si os gusta esta rareza que os he buscado hoy. Nada menos que un calipso-merengue por Robert Mitchum.



Como para cambiar de acera

26 05 2010

Llevo ya unos días en esto del blog y todavía no me he metido con la Iglesia. En realidad, estaba pensando ahora mismo que cordobeses y barceloneses tenemos más que motivos para cambiar de acera cuando pasemos, respectivamente, por una sucursal de Cajasur o por el Palau de la Musica Catalana. Un excelente reportaje de Vanity Fair en español cuenta verdaderas ternuras de don Félix Millet: como la vez en que las prostitutas que usaba con cargo a la casa se presentaron en el venerable templo de las venerables musas musicales para pedir la paga atrasada. Les recomiendo esa revista, que yo (no es por fardar) también compro en su versión inglesa. El número español al que me refiero es el de junio y tiene en portada y páginas interiores a una señora que es de pecar: Salma Hayek. Su equivalente en la lengua del príncipe de Gales lleva un reportaje de futbolistas divos que, mal me esta el decirlo, dado lo mucho que cobran, también tiene su tentación carnal: posan en bañadores de diseño de grandes firmas y con los colores de las banderas de sus países. ¿Adivinan en la punta de dónde le queda a Samuel Eto’o la estrella de la enseña de Camerún? Pues ahí mismo.

Del folletín de los puñeteros canónigos con las manos en su caja he leído muchas cosas, y lo que más les recomiendo, por directo y bien informado, es el artículo “O mía o de nadie”, de Lourdes Lucio, publicado en El País