Los cálculos de Isaac Rosa

26 05 2014

Sobre las posibilidades de unión de la izquierda.

También en eldiario.es



Panrico, en el artículo de Isaac Rosa

15 10 2013

Muy bueno:

“Es por la crisis”. La fórmula mágica que lo explica todo, no hay que añadir nada más. Si una empresa despide a cientos de trabajadores, es por la crisis. Si un ayuntamiento cierra un servicio público, es por la crisis. Si congelan el sueldo de los funcionarios o las pensiones, es por la crisis. Y si rescatamos a la banca, es por la crisis. No hay más que añadir.

Y sin embargo, siempre hay más que añadir. Mucho más. A veces, falta añadir todo, el “es por la crisis” no explica nada. Bajo ese “es por la crisis” suele haber decisiones previas que se aliaron con “la crisis”, que la agravaron, que hicieron imposible otra salida, o que directamente son en sí mismas “la crisis”.

Ahí está el caso de Panrico. Sus trabajadores se han plantado, han iniciado una huelga indefinidatras no cobrar la última nómina, y se enfrentan al despido de la mitad de la plantilla y rebajas salariales del 40%. Y frente a ellos, el fabricante del popular donut responde con las palabras mágicas: “es por la crisis”.

Es lo de tantas empresas -y emPRISA-, la codicia de los ejecutivos jodiendo el negocio. Leedlo completo en El Diario.



El artículo de Isaac Rosa

8 10 2013

Aquí:

Hoy el Gobierno y sus propagandistas pasarán el día pendientes de las noticias que lleguen de Washington, donde el FMI celebra su asamblea anual. El organismo actualizará sus previsiones para 2014, y los nuestros esperan que nos mire con mejores ojos. Con que nos concedan una decimilla de crecimiento del PIB para el año que viene ya nos vale; cualquier cosa que supere el cero pelón que nos pronosticaron hace unos meses será visto como una victoria por un Gobierno que se agarra a cualquier yerbajo para anunciar brotes verdes, el fin próximo de la crisis, la recuperación “a la vuelta de la esquina”.

¿Y nosotros? Evidentemente, no saldremos a la calle a celebrar que el FMI nos pronostique un par de décimas de crecimiento. Su credibilidad entre nosotros es escasa, tras comprobar una y otra vez que se equivoca tanto haciendo previsiones como dando recetas. Además, los indicadores que más directamente nos afectan, como el paro, seguirán siendo pésimos. Y pese a todo, muchos sentirán alivio al oír que, aunque crezcamos poco, al menos no seguiremos cayendo.

Y lo que sigue, en El Diario.



El artículo de Isaac Rosa

4 10 2013

Un país medio vacío:

 Allá donde vayas encuentras el mismo paisaje: un vacío que lo va engullendo todo. Polígonos industriales con cada vez más naves cerradas. Empresas donde la plantilla se va reduciendo a la mitad, a la tercera parte, un quinto. Calle enteras donde apenas queda un local con actividad, la mayoría con la persiana bajada. Mercados con los últimos puestos abiertos. Explanadas de asfalto llenas de camiones ociosos. Bares que mantienen el cartel de “Cerrado por vacaciones”, ya descolorido. Camas de hotel que nunca se deshacen. Salas de cine y teatro donde el público ocupa unas pocas butacas, hasta que acaban cerrando. Autopistas por donde apenas pasa un coche.

Leedlo completo en El Diario



Unas dudas más que razonables

24 09 2013

Isaac Rosa. Una hipótesis y una pregunta:

Imaginemos por un momento que el rey no sale vivo de la clínica Quirón. No parece probable, vale, nos han dicho que solo es una operación de cadera, cuya tasa de mortalidad imaginamos muy baja (aunque si pregunto al doctor Google, no sé qué pensar). Pero por experiencia propia sé que cuando uno se tumba en un quirófano está a merced de complicaciones e imprevistos, y hablamos de un paciente de edad avanzada y con muchos costurones ya en el cuerpo.

Así que la pregunta es: ¿y si el rey muere en el quirófano? Les propongo un ejercicio de política ficción, sin morbo ni ensañamiento con el enfermo, solo para anticipar un escenario que es poco probable, pero no imposible. Tampoco le deseo la muerte a Juan Carlos de Borbón, por mucho que desee el fin de su reinado. Aclarado lo anterior, ¿me acompañan en este ejercicio de ficción política?

Leed todo el artículo en eldiario.es