Horas de besos y atunes

28 05 2010

Ya sabéis que, a veces, la musica hiere. La música no mata pero, cuando apuñala, lo hace a fondo, y mientras te desangras en languidez salen a pasear por el salón esos momentos que debieron haber sido y no fueron, esos encuentros que se volvieron espaldas. Yo tenía hoy una mañana de esas, deliberadamente borde con la música, contra la música. No, no te pongas ésa, que hace daño, ¿recuerdas? No, no te acerques ahí, que la pena muerde. No pienses siquiera en repetir ese acorde, esa nota, porque se reproduciría tal o cual esguince del corazón (que nunca se rompe: es el órgano más fuerte… pero se resquebraja, y no puede vendarse).
Entonces yo estaba muy cauta hoy, pasando por delante del iTouch sin mirarlo, dejando atrás la radio con reproductor CD como si no la conociera. Al punto de mi piso en donde tengo el equipo de música ni siquiera le he dirigido los pies. Hay días así, en que evitas las tumbas en donde depositaste tus pequeños adioses en forma de músicas.
Pero con el traicionero Internet eso ha cambiado. Y para bien. Porque la música me ha sorprendido a traición, como si me dijera: “Hermana, que las dos hemos estado en eso, pero fíate de mí, que soy más fuerte, más duradera. Dame la mano y sal de tu cobarde escondrijo”.
Lo cuento. Me he ido, como cada mañana, a leer o releer los versos que deja en su blog El cigarro de José Agustín, y como tiene el tipo la costumbre de meter en él sus músicas favoritas, estaba yo en plena degustación de sus palabras cuando me llegaron otras que también me prendieron, pegadas a una música que me baldeó de amores.
Burra de mí, yo no conocía a Javier Ruibal. Tal como es os lo digo. Confieso que he vivido sin Ruibal, maldita sea. De modo que hoy, en esta mañana desaboría de mi sordera voluntaria, me ha vuelto el don de escuchar, y por una puerta grande que es también una puerta nueva para mí. Y me he puesto a espotifar como una salvaje y aquí estoy, escuchando como una niña buena. “De todo lo que besé, no doy beso por perdido” y “Yo cumplí mi compromiso, no se pescan por deporte atunes en el Paraíso”. Amén y así sea.