“El símbolo y el cuate”, la peli de Serrat-Sabina

17 09 2013

En el pase para prensa y amigos que tuvo lugar ayer en Barcelona -una matinée, el tipo de sesión que me vuelve loca-, éramos muchos, y sobre todo de esa generación que podía identificarse plenamente, y lo hacía -a menudo, con lágrimas- con lo que muestra el documental dirigido por Francesc Ralea y producido por Isabel Jubert: memoria y celebración de la amistad. El tema, la gira realizada por Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina por países latinoamericanos fundamentales, hermanos de nuestra sangre. Como buen reportero que es -ha trabajado mucho en los países recorridos-, Relea y su equipo nunca perdieron de vista que, junto a los protagonistas principales de este filme, el coro que ha de erigirse en figura principal es el pueblo, los pueblos, resumido luego en esos públicos que les recibían aplaudiendo hasta romperse las manos.

Desde  México, y el recuerdo de la marcha zapatista -y, antes, en el 70, el exilio al que el franquismo sometió a Serrat- a un extraordinario fin de gira en La Bombonera de Buenos Aires, desfilan por pantalla ráfagas intensas de las historias trágicas de países como Argentina y Chile. Se mezclan los recuerdos amargos con los grandes abrazos de la solidaridad, y allí, en la butaca, nosotros, los espectadores, asistíamos a lo que forma parte de nuestra historia, precisamente en este septiembre en el que resuenan -como siempre tendrá que ser, entre tanto fantoche de discurso hueco- las últimas palabras de Allende en La Moneda.

“El símbolo (Serrat) y el cuate (Sabina)” llegan a conclusiones muy humanas, muy sencillas, y muy sabias. Que su profesión les ha servido para conocer gente. Para acercarse a aquellos que admiraban, y para ver que, en todas partes, todos somos iguales, aunque quieran hacernos pasar por diferentes.

Ricardo Darín, de otra generación -uno de los muchos invitados de la peli; Galeano es otro- les define muy bien al decirnos que ellos cuentan las cosas que necesitamos escuchar, y que por eso les siguen los jóvenes.

Os pongo unos cuantos clips que merecen muchísimo la pena.

El símbolo y el cuate clip promocional 1 from Lastor Media on Vimeo.

 

ElSimboloYElCuate PromoClip02-Gira from Lastor Media on Vimeo.

Serrat y Sabina El símbolo y el cuate clip promocional 4 from Lastor Media on Vimeo.

Serrat y Sabina. El símbolo y el cuate clip promocional 3 from Lastor Media on Vimeo.



Me voy al cine

16 09 2013

 

Al pase de prensa de ESTE DOCUMENTAL:

Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat son ambos ídolos al otro lado del charco, aunque uno represente el lado más canalla de la vida (Sabina, ‘el cuate’) y el otro el más comprometido (Serrat, ‘el símbolo’). En ciertos países de Latinoamérica, su música ha simbolizado la libertad que faltó en décadas pasadas y sus trayectorias en lugares como Buenos Aires, México o Santiago de Chile están unidas a capítulos clave de la historia política reciente. Hace un año escaso, ambos emprendieron la que sería su segunda gira juntos por tierras latinas, muchos dicen que la última (y esa sombra recorre la película). El tour se llamó ‘Dos pájaros contraatacan’, y como testigo estuvo la cámara del periodista Francesc Relea, que debuta en el largometraje con este documental, ‘El símbolo y el cuate’, que se presentará en el próximo Festival de San Sebastián, en la sección Zabaltegi-Nuevos Directores.

 

Ver noticia completa (obviamente, sobre la película, no sobre el hecho de que yo vaya a verla hoy) en diariovasco.com



Canciones

23 06 2011

A las 13 horas grabo una entrevista para la radio. Me han pedido tres canciones. Son éstas:

Brel

Waits

Lolita



Lo que hay que oír

17 09 2010

Poco antes de que el público que anoche asistió en Madrid al concierto de Joan Manuel Serrat recibiera como una siembra de luces las palabras de Miguel Hernández, que el noi ha fudido y difundido con su música, el presidente Zapatero pronunció otras -tibias, necias- en relación con el asunto Sarkozy, la deportación de europeos de etnia gitana de Francia y la contundente protesta de la comisaria Reding. ¿Este hombre piensa realmente que la armonía -jajajajaja- de los Veinte está por encima de todo? ¿Por encima de qué? Pues si los Veinte siguen aceptando dócilmente, como han venido haciéndolo, las salidas de un Berlusconi o un Sarkozy, no sólo en materia de inmigración o de libre circulación de personas, sino en muchas otras, ¿qué motivos tendremos para sentirnos orgullosos de o identificados con la Unión Europea? Imaginemos por un momento que un par de países más se aficionan al invento de expulsar a quienes consideran indeseables en su territorio, a pesar de ser europeos. ¿Quién disfrutaría de autoridad moral para impedírselo? Sólo la comisaria Reding, sobre la que ahora llueven tantas descalificaciones mientras el delito, el racismo expresado sin complejos del Gobierno de Sarkozy, y tolerado por sus colegas, queda impune.

No me cabe duda de que la forma de vida de una parte de los europeos gitanos nos crea problemas: de antagonismo, de incompatibilidad, por forma de ser, por costumbres. Se puede hacer peor o mejor, pero hay que intentar convivir. Y que no me digan que no les gustan los campamentos: si en el mismo París (y en Roma, y en Madrid) dejaron instalar su carpa con sus nenas uniformadas al impresentable de Gaddafi. ¿Qué ocurrirá cuando los franceses de origen magrebí o africano -procedentes de las antiguas colonias- vuelvan a incenciar los suburbios en donde se les confina? ¿Se les devolverá a Marruecos, a Argelia, a Senegal, con 300 francos en el bolsillo y una patada en el culo? Cuando Francia votó a Sarkozy, que había sido funesto ministro del Interior, se metió en la porquería hasta el cuello. Envuelta en Charla (no es una errata) Bruni, eso sí.

La libertad de nuestros semejantes es también la nuestra