Llamadme frívola

13 07 2010

O egoísta. Pero es que no quiero leer el periódico, ni escuchar las noticias. No veré mañana “el debate”, no quiero reencontrar los mismos rostros agrios, las mismas palabras desabridas. No quiero bronca. Ni dolor. Ni conflicto. Quiero recordar a Del Bosque abrazando a su hijo Álvaro (y olvidar, de paso, al de los Morancos vestido de rojo), quiero que me quede el espectáculo de tanta juventud española en la calle, alegre, alegre, alegre. Por unas horas no hubo desempleo, no hubo desfuturo, no hubo desesperanza.

Llamadme frívola o egoísta, no me importa. Pero hoy no quiero ver las fotos de la masacre de Uganda, qué mal nacido puede creer que su causa justifica eso, ni quiero saber que Israel se sale de nuevo por la tangente en su propia investigación para negar su propio crimen; hoy no me importa lo que digan Montilla ni Moriles, qué maravilla.

Hoy, como mucho, echo una lagrimilla por Olga Guillot (de quien os subo un vídeo que no tiene desperdicio ni por la voz, ni por las hombreras, ni por la peluca, ni por las letras), y me apunto a lo de las reversiones, subiendo ésta de Over the Rainbow, que tiene muy buen rollo.