Dolor y cólera por José Saramago

20 06 2010

Nacionalidad: humano

A primeros de 2007, antes de que la enfermedad mortal le diera el primer susto, coincidí con José Saramago en un acto libresco y le dí un amable manotazo en el brazo: músculo puro. Seguramente le hice un comentario simpático, y para mis adentros pensé: qué bien, va a vivir más de cien años.

Hoy siento una gran cólera contra la vida que termina y poco consuelo al pensar que las palabras quedan. Ni funerales ni dolidos comentarios calman mi indignación ante la injusticia. Sencillamente, Saramago tenía que haber vivido más, escrito más, suscrito más, iluminado más.

De todo cuanto se ha referido a él en estos días elijo lo de hoy de Manuel Rivas en El País, y la breve y honda nota de Juan Gelman,