Vengo del centro

3 08 2010

Hoy me he saltado el gimnasio y he decidido darme placeres. Para empezar, he ido a una floristería y la dueña, una especie de hada de las flores, ha empezado a contarme historias. Se me ha pasado el tiempo allí, entre plantas y objetos delicados. Al salir me he dirigido a una martinería que tiene una barra larga, sin mesas, a la que casi siempre está acodada la misma gente, algún amigo. Tras brindar por mi vuelta -esta peña aún no lo sabía- hemos ido a comer a un pequeño restaurante cercano. Después me he despedido y he ido andando al centro, para digerir, y me he comprado un libro, Me’n recordo, y una peli de la que nada sé, pero cuyo título me ha gustado: Tenderness. Y he quedado con una amiga para dentro de un rato, copa y cena en un restaurante árabe (con narguile).

Qué ganas de vivir.

En Líbano no todos son musulmanes. Existen 18 sectas reconocidas, de las cuales una docena, aproximadamente, son cristianas -de mayoría maronita, que son como católicos preconciliares, greco ortodoxos, nestorianos, etc.-, y el resto musulmanes de diferente pelaje.

Os subo un clip de Haifa, un idolazo pop de allá, de la especie calientapollas libanesa, como podréis apreciar. Su estilo aniñado pone a cien a los orondos comerciantes, y muchos gays la tienen por icono. Es de un pueblo chií pero canta para todos, como Julio Iglesias. Bon profit.