Thatcher

29 02 2012

Lo de que Margaret Thatcher no tocó el sistema de salud, por mucho que lo diga Streep, es falso. Hice un reportaje en Gran Bretaña cuando la primera ministra estaba en el poder y acababa de imponer la Poll Tax, usando como conejo de Indias a los escoceses. Visité centros de salud de barrio, hablé con otros periodistas, fui a hospitales. Fue con ella cuando se puso de moda lo de, en la pública, mandar al paciente a casa tras haberle visitado. No había camas, y en algunos hospitales no había ni bombillas. Eso sí, consiguió convencer a la ciudadanía de que cada ciudadano tenía que tener su casa en propiedad. Y acabó con los sindicatos. Meryl es muy dueña de sufrir su propio síndrome de Estocolmo, como Leonardo di Caprio lo padece respecto a J. Edgar Hoover, que fue un azote. Son actores, no sociólogos ni politólogos. Ni siquiera periodistas.



Una confesión

28 02 2012

No he visto The Iron Lady. Por mucho que me guste Meryl Streep, o precisamente por eso: no quiero guardar en mi mente ni una sola imagen de ella convertida en la mujer que hizo matar a tanta gente en las Malvinas. Eso, me lo ahorro.



Mucho trabajo y una reflexión

4 01 2012

Hoy tengo mucho curro y no voy a poder dedicarme a esta ventana como querría. Os dejo, eso sí, una reflexión de Meryl Streep, al final de la entrevista de Rocío Ayuso que publicó ayer El País:

“La edad no hace nada más fácil. En concreto entre las mujeres, porque siempre nos juzgamos con más dureza. Puedes ver en nuestras ancianas toda la panoplia de emociones de la raza humana y en cambio una mujer mayor es el personaje menos interesante de esta cultura nuestra obsesionada con la juventud”.

Que tengáis muy buen día.