Afganistán ha bebido aceite

15 06 2010

El equivalente de esta frase catalana -“Ha begut oli”- podría ser “Eran pocos y parió la abuela”. Es decir, que si  las tribulaciones de ese país mientras se le creía pobre han sido infinitas (recuerden: los rusos, el régimen talibán, los aliados occidentales con EE.UU. a la cabeza; el presidente corrupto de los abrigos de astracán, y todo ello sin que desaparezcan los talibanes), qué no les ocurrirá ahora que sabemos que es rico.

El descubrimiento, confirmado por un grupo de geólogos estadounidenses (que, al parecer, buscaban allí como Pedro por su casa), de un riquísimo subsuelo, les va a poner las cosas aún más difíciles a los afganos, que no tienen renta per cápita ni, casi, cápita sobre los hombros.

Pero en los territorios más inaccesibles y más controlados por el talibanerío hay minerales. Yacimientos de hierro, cobre, niobio, oro, cobalto y litio por casi dos billones de dólares contados a la española. En un país peligroso, paupérrimo, invadido, desangrado: lo dicho. Ya hay motivo para quedarse un rato más.

Procedente de otro país puteado, Irak, os subo una gran canción de Naseer Shamma, estupendo músico que hizo del laúd su militancia y que el domingo y el lunes próximos actúa en Casa Árabe, en Madrid. Se trata de Al-Amariyya, una composición que nos remite al sañudo bombardeo de un refugio con niños dentro, en la localidad de Al-Amariyya, perpetrado por el Ejército de EE.UU. en la primera invasión, 1991.