Menos mal que tenemos memoria

7 12 2013

Y que de ella no se puede adueñar más que el doctor alemán. El resto lo intentan, claro que lo intentan. Pero ni por un momento hemos de caer en la trampa, en las muchas trampas que se nos tienden desde los medios, para los cuales Nelson Mandela se ha convertido en un producto. Venden sus libros, sus películas, le venden a él. Ha muerto en la era del marketing y del todo vale, y por las páginas de los diarios y por los programas de televisión galopan sus biógrafos o sus meros entrevistadores o aquellos que le saludaron una vez. Y todos se refocilan porque van a estar una semana así, hasta el funeral y entierro, y luego quién sabe durante cuánto más tiempo podrán tirar del chollo, alimentar el fetichismo del público -nada que ver con el interés del lector, del ciudadano-, pósters, camisetas, figuritas -puede que incluso lo pongan de caganer en el Belén-, y se acumularán los nuevos hallazgos, los milagritos.

Pero la memoria de un hombre íntegro no nos la quita nadie. Si hubiera muerto con una bomba en la mano, mientras luchaba justamente contra el Apartheid -que hoy ya no existe en Suráfrica: pero la pobreza aparta a los negros de la vida, aunque no esté en la ley-, le habrían considerado un terrorista menos los mismos que hoy le loan y sacan pasta de su fama.

 

 



Y esto también vale la pena

6 12 2013

Lo ha escrito Ariel Dorfmann en El País.



En la muerte de Mandela

6 12 2013

Un buen artículo:

Antes de ser un icono mundial de la paz y la reconciliación, Nelson Mandela fue un líder revolucionario. En 1964, fue conducido ante un tribunal para ser juzgado por cometer“actos de violencia y destrucción”. El líder del Congreso Nacional Africano sólo quería destruir el régimen racista del apartheid, no el país.

 Leed el resto en El Diario.


Por Mandela

28 01 2011

Arden velas blancas en mi corazón por el hombre, el ciudadano del mundo Nelson Mandela, la única cosa buena sin fisuras que ocurrió en el siglo veinte. Ahora está muy malito. Que el himno de la Suráfrica que él representa le acompañe, junto con nuestros pensamientos.