Lo de anoche

10 10 2011

Lamento decepcionaros pero yo no vi nada. Sin embargo, la cronica de Nuria Teson en www.elpais.com lo cuenta todo muy bien. Ella es la reportera y la que trabaja para el diario desde el mismo lugar donde suceden los hechos. Precisamente, cuando me llamo anoche, preocupada por si yo habia salido a cenar por la zona, me encontraba en la cama, porque hoy me he levantado a las 6 para escribir. Por lo tanto me limite a poner la television y verlo a domicilio. Lo cuenta Nuria muy bien: se deduce -y yo lo vi en las imagenes- que hay camorristas introducidos por oscuros intereses, que suele decirse, mejor dicho: por los nostalgicos y los que quieren infundir miedo a la poblacion para que acepten el estancamiento politico o un caos en el que seria suya la ganancia. Los agresivos, lo habreis visto vosotros tambien, iban armados con palos identicos, como si se los acabaran de repartir o los guardaran en casa para estas ocasiones. Son los mismos que utilizaron en Tahrir para parar la revolucion. Esta claro que el Ejercito -ese ingrediente cuya capacidad de hacer danyo ha sido poco valorada-, utiliza a los provocadores como excusa para intervenir sin miramientos, disparar y matar. Los coptos iban en plan pacifico, y si hubieran utilizado palos habrian tenido que desmontar las cruces, y les habrian salido irregulares.

La gente con la que he hablado hoy, toda ella musulmana, ha dicho estar triste por lo acontecido, y que “todos somos egipcios”. Mustafa tambien esta triste y teme que las cosas vayan a peor. A la junta provisional que gobierna le convienen los disturbios para quedarse ad infinitum como garantes del orden. Divide y venceras y luego llega con el tanque, ya sabeis.

Por otra parte, os recuerdo que me busque el hotel fuera de Tahrir para no quedarme encerrada si pasaba algo. Yo estoy aqui de visitante, observadora, amiga y novelista. Llevo 11 paginas, y la Dial no para.



Más de Mubarak por Nuria

4 08 2011

Aquí, en www.elpais.com



Y más Egipto, de Nuria Tesón

2 08 2011

En www.elpais.com



Las guerras nunca terminan

12 07 2010

Cuando yo era niña mi madre me llevaba a ver muchas películas bélicas. Me llevaba a ver todas las que podía, y supongo que se pasaban muchas de guerra. Uno de los personajes prototípicos, o al menos así lo recuerdo, de la iconografía de batallas, era la enfermera que invariablemente pronunciaba la frase: “Mi marido murió en El Alamein”. O la variante: “Perdí a mi novio en la batalla de El Alamein”. Esa ráfaga se quedó tan grabada en mi memoria que, ahora mismo, juraría que Juliette Binoche también la dice en El paciente inglés. Y posiblemente no sea cierto.

Por otra parte, nadie de mi infancia tenía idea de en dónde estaba El Alamein. Hartos de mis preguntas, me dijeron que en Alemania, supongo que por simpatías más que fonéticas. Mucho más tarde supe que fue en Egipto en donde se decidió el destino de la Segunda Guerra Mundial. De que esa guerra todavía mata me he enterado hoy, leyendo en El País de ayer un reportaje de Nuria Tesón (texto) y Miguel Ángel Sánchez (fotos). Para que digan que la memoria histórica no sirve de nada.

Hablando de memoria, hoy a algunos nos ha dado por recordar a Queen. Por muchísimas razones.