Buenos días

21 08 2010

En agosto y con el libro haciéndose, lo de pasear a Tonino me toca por las tardes, porque la querida Esperanza, de la vecindad, sustituye a la muy querida Neus -que está de muy merecidas vacaciones- en los dos paseos de la mañana y el mediodía. Los sábados y domingos lo saco yo,  las tres veces. Por las tardes, mi amiga Lena y yo lo sacamos, y a medio paseo nos damos un descanso en una estupenda cervecería en donde sirven la Guinnes que da gloria. Ayer, sin ir más lejos, Lena, Liza -otra amiga-, Tonino y yo estuvimos de paseo y en la cervecería. Luego lo dejamos en casa y nos fuimos a cenar a Al Barakah. Estuvimos riendo y hablando, hablando y riendo muy a gustito.

Hoy es sábado y, por consiguiente, que decía aquel presidente, my pal canino y yo nos hemos hecho una Rambla de Catalunya arriba y abajo, y luego nos hemos metido en una tienda china para comprar velitas de esas que se ponen en las aceiteras aromáticas de cerámica. Además de eso estoy leyendo una novela policíaca de Patricia Cornwall, El Libro de los Muertos, voy a la piscina y posiblemente comeré fuera. Mañana iré a un par de museos.

Os cuento todo esto para que sepáis que tengo una vida muy completa por mí misma y no necesito inventarme personalidades para escribir. Escribir, además, está al alcance de todo el mundo que haya ido al colegio. Lo que no está al alcance de todos es narrar. Y eso es lo que diferencia a un escritor de un escribano, a un creador de un plagiario, a un maestro de la elipsis de un maestro de la verborragia.

Y ahora un besito para todo el que quiera recibirlo, que me voy a la pisci a leer, pensar, tomar notas y escuchar las conversaciones de alrededor.