Vengo de ver la ‘Carmen’

28 09 2010

Pos sí. Con cabina telefónica, con coches, con enorme toro de Osborne. Pero está muy bien. Ha salido una producción ágil, entretenida. Lástima que la contralto (Béatrice Uria-Monzón) que hace de Carmen no dé la talla como cantante -aunque sí como actriz y bellezón- y que acabe pareciendo más bien una Leticia impertinente que una mujer libre y bravía. Roberto Alagno, muy bien. Pero lo que está realmente bien son los coros, muy bien vestidos y dirigidos, y la idea general del montaje, que es muy sixties. Porque sí, ese tipo de teatro se hacía en la Barcelona de la Companyia Teatral Adrià Gual y de Ricard Salvat. Sin ópera, pero con canciones: las de Kurt Weill-Bertoldt Brecht. En fin, muy buena noche he pasado. Me voy a la cama. canturrando la Habanera. Parampampán.



Weill & Brecht

17 07 2010

Oleada de recuerdos, a raíz del cuelgue de la Alabama Song por uno de vosotros.

Tuve la suerte de ser joven e inquieta en la década anterior a la muerte de Franco, cuando en Barcelona existía un fuerte movimiento teatral inspirado en textos de Salvador Espriu o de Bertoldt Brecht, con personalidades punteras como los ya fallecidos Ricard Salvat y Maria Aurèlia Capmany. En aquella época el teatro era un arma cargada de futuro y Brecht (así como las músicas de Kurt Weill, inseparables de sus obras), un referente de formación.

Hay quien dice que ambos están superados. ¿Tal como se ha puesto el mundo de hoy? Amos, anda.

Buitreando por la red he encontrado este artículo que, tomando como base una reposición brechtiana más reciente, analiza la figura del  inventor del distanciamiento teatral.

De paso, os subo la Balada de la esposa del soldado, en interpretación de santa Marianne Faithfull. No está traducida así que si alguien con más dominio del inglés escrito que yo lo hace, será de agradecer.